viernes, 28 de octubre de 2011

JONATHAN BOTINELLI CONFIESA: "EN 'ESPERANTO' NUNCA TUVE QUILOMBO CON LA BARRA"

En charla exclusiva con LA PELONA, Jonathan Bottinelli dejó de lado la agresión de los hinchas del cuervo y realizó una importante autocrítica a nuestro suplemento. "Me juego las bolas que van a escribir mal mi apellido", afirmó el defensor.





En medio de la polémica que se generó por el accionar de la barra contra su humanidad, Jonathan Bottinelli prefirió no responsabilizar a los agresores y fue muy autocrítico con el tatuaje del arquero Migliore. “Mucho boxeo, mucho boxeo, mucha cara de malo mucha cara de malo y tiene tatuado a Palermo en las nalgas”, confesó.

El defensor aceptó que de vez encuando un apriete a los jugadores no viene nada mal: “La verdad es que me gustan más los aprietes con vedettes y escorts de segunda mano, sobre todo en el comienzo de la primavera que es la estación del amor. Pero no! a mi me tenían que venir a apretar 8 flacos. Mi mala suerte es tremenda”. ¿Cuáles fueron los errores? “Y creo que plancharme el pelo y hablar así como medio afeminado me jugó en contra”, respondió el central de cabellera blonda.

Con respecto a la ausencia de la seguridad en los entrenamientos, Bottinelli optó por respetar la decisión del club: “Este predio tiene menos seguridad que la masculinidad de Guido Suller, aún así, esquivar balas y cuchillos que nos arrojan desde los tablones nos hace ganar mucha coordinación”.
Se lo nota más calmo a Johnny dentro del campo de juego, hace rato que no se manda alguna de esas macanas que antes solía hacer, como hacerse expulsar por alguna calentura del partido. Sin embargo, él asegura que no cambió en nada: “Yo sigo siendo el mismo. Mirá tengo la misma cara de pingüino agonizando, sigo jugando de la misma manera horrenda que siempre y juego como vivo el fútbol y no voy a cambiar por nada del mundo”.
En tanto, antes de despedirse, Jonathan Bottinelli le dejó un pedido a los hinchas azulgranas: “Muchachos, por favor necesito un juego de cubiertos para el Domingo por la noche que vienen mis suegros a comer y ando corto de efectivo. Traten de no tirarselo al Turco Asad cuando sale a dar indicaciones desde el banco y arrojenmelos a mi cuando me proyecto por la punta derecha, muchas gracias”.

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