Las muestras genéticas recogidas en un Parque de Avellaneda confirman que el hincha de Arsenal fallecido
en el 2010 era el último de su especie en el país. El simpatizante
murió a manos de cazadores furtivos que arrancaron su camiseta para venderla en el mercado ilegal.
La camiseta de Arsenal de Sarandí es uno de los productos estrella en el mercado negro de coleccionistas de cosas inconcebibles, lo que ha provocado la matanza de cientos de
ejemplares de hinchas en los últimos años, en lo que ya se llama «la crisis del furtivismo».
El trágico descubrimiento marca el penúltimo capítulo de una especie. Hace veinte años ya se
pensó que estos hinchas se habían extinguido hasta que en la copa Sudamericana del 2007, se
descubría una pequeña población en las remotas adyacencias del estadio. Pero
la protección «ineficiente» de la zona ha permitido la caza
indiscriminada de estos hinchas hasta llevarlos a su completa
desaparición.